En la educación musical nos enfrentamos a grandes retos: el principal es no perder el contacto directo con el alumno, el segundo es no cambiar un instrumento por una maquina que reproduce sonido. Honestamente hemos llegado al segundo. Existe ya infinidades de sonidos que reproducen todo lo que deseas escuchar sin la necesidad de tener el instrumento en mano. Ya no es experimentar ese contacto con el instrumento y sacar lo mejor de el. Es por eso que debemos de permanecer en sentir la satisfacción de hacer música, tocando un instrumento real y no unos simples botones que te dan un resultado muy efímero.
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